Como Lámpara
La obra de Dios en nosotros siempre traerá cambios visibles, cambios de vida y esperanza. Por su gran amor podemos ser como una lámpara que ilumine e inspire a otros para que también puedan cambiar para bien.
Así lo vemos en el capítulo 2 de Hechos, donde el Espíritu Santo desciende sobre los discípulos y cambia radicalmente sus vidas.
Antes, estaban temerosos y desconcertados, pero después del bautismo en el Espíritu Santo, salieron a las calles y comenzaron a proclamar el evangelio con valentía y poder.










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