Zaqueo (P. 1)

Te invitamos para que hoy y mañana escuchemos al Espíritu Santo hablarnos a través del encuentro que Zaqueo tuvo con Jesucristo. Un encuentro que transformó su vida.
¿Quién era Zaqueo? Nos dice la Palabra que era un hombre rico, encargado de la recaudación de impuestos de su ciudad.
Era rechazado por la comunidad judía que lo llamaba “pecador de mala fama”.
Muy probablemente la hostilidad hacia Zaqueo se debía a que trabaja para los romanos y a que a través de la recaudación de impuestos muchos hombres deshonestos se hicieron ricos, cobrando al pueblo más impuestos de lo que debían.

La vida de este hombre rico pero repudiado cambió cuando conoció a Jesús. Leámoslo juntos:

Lectura devocional

Lucas 19:1-4
“1 Jesús entró en Jericó y comenzó a pasar por la ciudad.
2 Había allí un hombre llamado Zaqueo. Era jefe de los cobradores de impuestos de la región y se había hecho muy rico.
3 Zaqueo trató de mirar a Jesús pero era de poca estatura y no podía ver por encima de la multitud.
4 Así que se adelantó corriendo y se subió a una higuera sicómoro que estaba junto al camino, porque Jesús iba a pasar por allí”.

Reflexionemos – Hambre de Dios

Zaqueo quería ver a Jesús. Tenía hambre de Dios y quería conocer al maestro, aquel de quien todos decían que hacía señales del cielo.
Como él, seguramente muchas personas a tu alrededor también están anhelando y esperando con ansias el reino de Dios: justicia y paz y gozo.
Su deseo de ver a Jesús lo llevó a superar el qué dirán y a dejar a un lado la vergüenza. ¡Lo más importante era ver a Jesús! Y Zaqueo se subió a un árbol.
Imagínate a un hombre de su posición económica y social subiéndose a un árbol para poder ver al maestro.

¿Cuántas personas que conocemos tienen hambre y sed de Dios, anhelando ver a Jesucristo y recibir su amor?
Él habita en nuestro corazón y nos ha dado la hermosa bendición de poder llevar su Reino a otras personas a través de nuestro amor, de nuestra fe y gentileza, de nuestras palabras, y de nuestras oraciones.

El reto del Espíritu Santo en este tiempo para ComunifeCali es que nos levantamos en equipos a llevar su amor y a extender su Reino por todas partes.

Oremos:
Padre Dios, entiendo que me has enviado a llevar tu luz y tu amor como parte de mi vida diaria. Para mostrar a los que me rodean cómo tener un encuentro con Jesucristo.
Ayúdame a estar atento a las personas que conozco para discernir quiénes tienen hambre y sed de ti, y hablarles de tu gran amor.
Amén.

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