La Verdad

En la enseñanza que recibimos ayer en nuestro Servicio de Celebración, por la Pastora Gisella Greenfield, el Señor nos habló de la urgencia de afianzar en nuestro corazón la verdad de Juan 14:6, Jesucristo no es “uno más” de un número infinito de caminos a Dios. Jesucristo es el camino, la verdad y la vida.

Lectura Bíblica

Juan 14:1-6 DHH,
“1 No se angustien ustedes. Crean en Dios y crean también en mí.
2 En la casa de mi Padre hay muchos lugares donde vivir; si no fuera así, yo no les hubiera dicho que voy a prepararles un lugar.
3 Y después de irme y de prepararles un lugar, vendré otra vez para llevarlos conmigo, para que ustedes estén en el mismo lugar en donde yo voy a estar.
4 Ustedes saben el camino que lleva a donde yo voy.»
5 Tomás le dijo a Jesús: —Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a saber el camino?
6 Jesús le contestó: —Yo soy el camino, la verdad y la vida. Solamente por mí se puede llegar al Padre”.

1 Timoteo 2:5 DHH
“Porque no hay más que un Dios, y un solo hombre que sea el mediador entre Dios y los hombres: Cristo Jesús”.

Hechos 4:12 DHH
“En ningún otro hay salvación, porque en todo el mundo Dios no nos ha dado otra persona por la cual podamos salvarán”.

Reflexionemos

Amado, en medio tanta confusión e información que busca confundir los corazones, aferrémonos al ancla de la Palabra de Dios: Jesucristo es la VERDAD.
A Él y a su Palabra podemos correr cuando tenemos dudas o temor. En ÉL está toda nuestra esperanza.

Jesucristo no fue simplemente un guía espiritual que vino a mostrar a los pecadores el camino. Él mismo es el Camino al Padre.
La Biblia enseña que: “La paga del pecado es muerte.” Cristo es el Cordero sin mancha que tomó nuestros pecados sobre sí mismo y murió por nosotros.
Él es nuestro sustituto. Todos nuestros pecados fueron puestos sobre Él, y Él pagó la pena de muerte. Por su sacrificio expiatorio Se quitó la culpa y el castigo de nuestro pecado para siempre.
Nuestros pecados han sido perdonados (Colosenses 2:13), olvidados (Hebreos 10:17), y alejados de nosotros para siempre (Salmo 103:12).
Por su muerte en la cruz y su resurrección tú y yo tenemos vida eterna.

Así mismo, conocer la verdad, conocer a Jesucristo nos lleva a la acción: a ser una “Luz en este mundo” (Mateo 5:14), una luz que no se puede esconder.
Tú y yo, como hijos de Dios, somos llamados a inspirar a otros. A ser personas que marcan una diferencia allí donde están y que impactan las vidas
de las personas que les rodean al mostrar la verdad (Jesucristo).

Seas una mamá, un empleado en una empresa o un emprendedor. En cada cosa que hagas, toma la iniciativa de hablar y mostrar con tus hechos el mensaje del amor de Jesucristo.
¡Que muchos sean atraídos al reino de Dios por tu vida! Amén.

Preguntas: 

1. ¿Qué aprendí hoy cerca de Dios Padre, Jesucristo o el Espíritu Santo?
2. ¿Hay algún mandamiento que debo obedecer y algún pecado que debo confesar y abandonar?
4. ¿Hay alguna promesa que puedo declarar para mi vida, familia, iglesia o nación?

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