Cierra la puerta a la tentación

Una y otra vez la tentación suele llamar a nuestra puerta. El enemigo trata de usar nuestras vulnerabilidades para hacernos caer y cortar nuestra relación cercana con Padre Dios.
En la lectura de hoy aprendamos la clave de José para cerrar la puerta a la tentación.

Lectura Bíblica

Génesis 39:1-12 DHH
“1 Cuando José fue llevado a Egipto, un egipcio llamado Potifar lo compró a los ismaelitas que lo habían llevado allá. Potifar era funcionario del faraón y capitán de su guardia.
2 Pero el Señor estaba con José, y le fue muy bien mientras vivía en la casa de su amo egipcio.
3 Su amo se dio cuenta de que el Señor estaba con José, y que por eso a José le iba bien en todo.
4 Esto hizo que José se ganara la simpatía de su amo, que lo nombró su ayudante personal y mayordomo de su casa, y dejó a su cargo todo lo que tenía.
5 Desde el día en que Potifar dejó a José a cargo de su casa y de todo lo suyo, el Señor bendijo a Potifar, tanto en su casa como en el campo.
6 Con José al cuidado de todo lo que tenía, Potifar ya no se preocupaba mas que de comer. José era muy bien parecido y causaba buena impresión,
7 así que después de algún tiempo la esposa de su amo se fijó en él, y un día le dijo: Acuéstate conmigo.
8 Pero José no quiso, y le contestó: Mire usted, mi amo ha dejado a mi cargo todo lo que tiene, y estando yo aquí, no tiene de qué preocuparse.
9 En esta casa nadie es más que yo; mi amo no me ha negado nada, sino sólo a usted, pues es su esposa; así que, ¿cómo podría yo hacer algo tan malo, y pecar contra Dios?
10 Y aunque ella insistía con José todos los días para que se acostara con ella y estuviera a su lado, él no le hacía caso.
11 Pero un día José entró en la casa para hacer su trabajo y, como no había nadie allí,
12 ella lo agarró de la ropa y le dijo: Acuéstate conmigo.
Pero él salió corriendo y dejó su ropa en las manos de ella”.

Reflexionemos

En este pasaje, José enfrentó una gran prueba cuando la esposa de Potifar comenzó a seducirlo y a tentarlo para caer en pecado sexual.
¿Sabes por qué pudo resistir José una tentación tan fuerte? Él tenía claro en su corazón que no quería ofender a Dios, ni traicionar a su amo. Él sabía que esa tentación, en realidad, ocultaba muerte y maldición para su vida, y por eso se escapó de los brazos de esa mujer, y salió huyendo.

A menudo, la tentación puede parecer atractiva y prometedora en el momento, pero sus consecuencias son siempre destructivas. Si José hubiera cedido, habría perdido su integridad y habría dañado la vida de aquellos que le rodeaban.

El Señor nos llama a cerrar la puerta al pecado, a huir de las tentaciones y apartarnos de ellas.
José literalmente huyó de la tentación. Él conocía sus vulnerabilidades, y sabía que lo mejor que podía hacer era apartarse lo máximo posible de esa situación para evitar cualquier caída.

Pídele al Señor en este día que te revele más cuáles son esas vulnerabilidades, cómo puedes fortalecerlas y, sobre todo, que te dé la fuerza para apartarte de toda tentación.

Al cerrar la puerta de la tentación, nos levantamos como instrumentos de bendición en la vida de los demás. José, a pesar de las dificultades que enfrentaba, fue un ejemplo de fidelidad y compromiso. Su testimonio de integridad llegó a oídos del faraón y por la obra de Dios, fue puesto como gobernador de Egipto desde donde bendijo a millones personas, incluido al pueblo de Israel.

De la misma manera, cuando resistimos la tentación y vivimos con integridad, podemos ser una luz en medio de la oscuridad, un ejemplo de esperanza y fortaleza para aquellos que nos rodean. Nuestras acciones pueden inspirar a otros a buscar una vida llena de propósito y a encontrar la victoria sobre las tentaciones que se presentan en sus caminos.

Hoy recibamos del Señor poder y fuerza para cerrar la puerta de la tentación en nuestra vida.
No importa cuán fuertes sean las seducciones o cuán tentadora parezca la opción equivocada, Dios siempre nos proporciona una salida y nos fortalece para resistir (1 Corintios 10:13).
Al elegir la integridad y mantenernos firmes en nuestra fe, estaremos caminando en victoria y seremos instrumentos de bendición para aquellos que nos rodean.

Oración: 
Papá Dios, deseo de corazón andar en victoria sobre la tentación y el pecado. También deseo ser una influencia positiva a quienes me rodean.
Con la ayuda de tu Espíritu Santo decido que cerraré la puerta a la tentación y abro las puertas a una vida llena de bendiciones y oportunidades por tu gracia y amor. Amén.

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