Esta Semana Santa seamos inspirados por personajes bíblicos que siguieron el llamado de Jesús a ser “pescadores de hombres”
Hoy: el apóstol Pedro

Su nombre original era Simón. Cuando Jesús lo conoció, le dijo: “Tú eres Simón, hijo de Jonás, pero te ahora te vas a llamar Cefas, es decir, Pedro”.
Nació de Betsaida. Estaba casado y era propietario de un negocio de pesca junto con Jacobo y Juan.
Pedro llegó a Jesús a través de su hermano Andrés, quien después de conocer al maestro fue corriendo en busca de Pedro y lo trajo hasta Jesús, a quien siguieron juntos.
La biblia nos revela que Pedro era entusiasta y ferviente aunque también un poco obstinado e impulsivo. Por ejemplo, fue Pedro quien salió de la barca para caminar sobre las aguas hacia Jesús pero luego quitó sus ojos de él y comenzó a hundirse. Fue Pedro quien desenvainó su espada y atacó al siervo del sumo sacerdote cuando Jesús iba a ser apresado… Y fue Pedro quien se jactó de que nunca abandonaría al Señor, aunque todos los demás lo hicieran y más tarde lo negó tres veces.

Pero más allá de sus defectos, el Señor Jesús lo amaba y veía quién podría llegar a ser Pedro. Comenzó en él su buena obra y continuó  perfeccionándolo y haciéndolo parte de la extensión de su Reino. Es así como en Hechos 2 encontramos a Pedro como el pescador de hombres que Jesús lo llamó a ser. Ese día, en el primer discurso público dado por Pedro después de la muerte y resurrección de Cristo, más de tres mil personas se convirtieron al evangelio.

Lectura devocional

Hechos 2:34-41 NTV
36 »Por lo tanto, que todos en Israel sepan sin lugar a dudas, que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, ¡Dios lo ha hecho tanto Señor como Mesías!».
37 Las palabras de Pedro traspasaron el corazón de ellos, quienes le dijeron a él y a los demás apóstoles:
—Hermanos, ¿qué debemos hacer?
38 Pedro contestó:
—Cada uno de ustedes debe arrepentirse de sus pecados y volver a Dios, y ser bautizado en el nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados. Entonces recibirán el regalo del Espíritu Santo.
39 Esta promesa es para ustedes, para sus hijos y para los que están lejos, es decir, para todos los que han sido llamados por el Señor nuestro Dios.
40 Entonces Pedro siguió predicando por largo rato, y les rogaba con insistencia a todos sus oyentes: «¡Sálvense de esta generación perversa!».
41 Los que creyeron lo que Pedro dijo fueron bautizados y sumados a la iglesia en ese mismo día, como tres mil en total.

Oremos:
Amado Dios, gracias porque me amas a pesar de mis pecados y defectos. Gracias porque sé que me ves con ojos de fe. Gracias porque tienes planes de paz y de bien para mi vida.
Sé que yo también he sido llamado a ser pescador de hombres y determino en mi corazón amar a los que me rodean y llevarles el mensaje de tu amor en Cristo, amén.

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