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Por: Apóstol Marcela de MacMillan

Sembrar y cosechar, este es uno de los misterios del reino de Dios que se hace visible en la naturaleza.
El agricultor sabe que funciona pero no entiende cómo, tampoco el científico se explica cómo se gesta vida de una pequeña semilla… Pero sucede: sembramos y cosechamos.
Dios quiere que caminemos en un mayor nivel de fe: de la FE QUE DA. Por eso en el Ágape de mayo comparto contigo 3 principios de la semilla de fe, estas son apartes del primero de ellos:
DIOS ES TU FUENTE (Filipenses 4:19)
Es fácil atribuir que la fuente de la provisión somos nosotros mismos o el trabajo. No es así. Sólo hay una fuente: Dios es la fuente de todo lo bueno que tenemos y recibimos (Santiago 1:17).
Aunque Dios sí puede usar al hombre como instrumento, es Dios mismo quien es la fuente. Las personas que nos ayuden, los que me pagan un sueldo, etc, son instrumentos, son el resultado o el fruto, pero no mi fuente.
Al buscar el suministro de tus necesidades, recuerda que el punto no es qué es tu fuente, sino quién es tu fuente.
Si estás poniendo tus expectativas en una junta, un jefe o un trabajo, estás limitando a Dios y cuando no recibas lo que esperas tener tendrás resentimiento en tu corazón contra personas.
¡No limites a Dios! Él quiere suplir todas tus necesidades según prometió hacerlo de acuerdo a las riquezas que Él tiene, y no según los recursos limitados que tienen los hombres.
Dejando que Dios sea tu fuente él puede escoger mejor que tú a la persona o el instrumento para ayudarte.
---- Puedes leer el resto de este mensaje en el Ágape Mayo 2013, Comunife.
Actualizado (Domingo, 28 de Abril de 2013 06:55)

“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre” (Juan 14:12).
En Comunife estamos en TIEMPO DE GLORIA y cuando la GLORIA de DIOS se manifiesta suceden milagros... Nada queda igual.
Sin embargo, muchos se preguntan si de verdad HOY todavía pueden suceder MILAGROS. ¡Claro que Sí! Recuerda: Cuando la Gloria de Dios se manifiesta suceden milagros. El Dios de lo sobrenatural llena nuestra atmósfera, nuestro espacio, y con Él llegan las señales del Reino.
Los milagros manifiestan el reino de Dios
Jesús no sólo predicó acerca del reino de Dios. También mostró cómo es ese reino con obras poderosas.
Los milagros no son simples señales del Reino de Dios son parte esencial del mismo. El Reino de Dios significa gobierno de Dios y de su ungido. Cuando Jesús vino, el reino de Dios vino.
Los milagros atraen a la gente la salvación en Cristo
Los milagros pueden conducir a las personas al arrepentimiento. Cuando Jesús condujo a Pedro, a Santiago y a Juan a una “pesca milagrosa”, Pedro “cayó de rodillas ante Jesús diciendo: apártate de mí, Señor, porque soy un pecador”. Este milagro sirvió para convencer a Pedro de su pecado y lo condujo al arrepentimiento.
Los milagros abren las puertas al evangelismo
Muchas veces los Evangelios registran que después de un milagro la noticia se esparció por la tierra, lo que provocó que la gente se preguntara quién era Jesús y tratara de escucharlo por sí misma (Mateo 9:26; Marcos 5:20; Lucas 5:15; Juan 4:30; 42; 6:2).
Esto mismo sucedió en el ministerio de Felipe: “Y la gente, unánime escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía” (Hechos 8:6).
Así mismo, en Hechos 9:35 leemos que el Señor usó a Pedro para levantar al paralítico Eneas y que le “Vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor”.
El Nuevo Testamento enseña que los milagros atraen multitudes. No garantizan la fe, pero consiguen una audiencia dispuesta a recibir el evangelio.
No dejes pasar este TIEMPO DE GLORIA e invita a tus familiares y amigos a la Iglesia para que reciban el toque amoroso de Dios, Su poder y misericordia. ¡LOS MILAGRO ESTÁN SUCEDIENDO!
Actualizado (Sábado, 06 de Abril de 2013 19:08)